MERAKI
PERIODICO ONLINE CULTURAL IRAPUATO
mi muerte.
podía sentir mi muerte. podía escucharla.
susurraba mi nombre
un susurro de nostalgia
por qué esa persona
a la que mi muerte susurraba
ya no existía
no había rastro alguno de la persona que algún vez, completa e incompletamente fui.
había roto todas las ventanas de mi habitación
y había desatado su furia
bailaba una canción
había tomado de mi mano
y estaba arrastrando
podía recordar la pulsera de mi hermano
y la sonrisa de mi madre,
la puerta por la que salió mi padre
había terminado con este lío
prendí un cigarrillo
y mi muerte espero a que terminara
no había lágrima
en mi mejilla
que esperaba,
mi muerte ingenua, que yo sacara
me senté
y abrace a mi muerte
sentía a mi muerte. escuchaba a mi muerte.
y ahora lo sabía
que mi tiempo
en tu reloj y
el tiempo en mi cabeza
no se llevaban bien
mi tiempo
podía sentirlo. podía escucharlo.
se había terminado
y ahora, mi muerte y mi tiempo
habían dejado de existir
para convertirse en
lo que una vez
fui
campo de cenizas
en medio de mi
muerte
me recosté en mi cama
y mi muerte esperaba que no despertara
André Morales