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"EL SER HUMANO: EN EL MUNDO CAÓTICO.

¿LAS OPORTUNIDADES LLEGAN A QUIEN MAS LO NECESITA?

ENSAYO POR: MARIO ANDRE MORALES BARRETO
GANADOR EN EL CONCURSO DE ENSAYO DE LA ENMS IRAPUATO 2018.

En el mundo en el que vivimos, a veces, es difícil entender las reglas. ¿Por qué la gente rica se hace más rica? ¿Por qué hay gente pobre que se hace más pobre? ¿Porqué hay personas viviendo en las calles, mientras que otras, duermen cómodas en sus hogares? Y, ¿porque es que a veces elegimos poner el odio y la envidia por encima de la empatía y la unión?

Una vida llena de oportunidades y sueños suena genial. Pero, para la mayoría de las personas, este concepto está lejos de ser verdad. Las clases sociales, estatus económico, vivienda, vestimenta son todas cosas que, lamentablemente, definen la calidad de vida y las oportunidades que nos llegaran en un futuro. Pero, ¿qué hay del lado humanitario? Definir a una persona por estos conceptos, es algo realmente absurdo, y sobre todo, sin sentido. Un claro ejemplo, son las cosas horribles que suceden todos los días en el mundo: gente que busca representar países buscando el poder, el dinero y el control, personas robando a otras personas, niños que dejan la escuela para trabajar a temprana edad y al encontrarse sin oportunidades, recurren a delinquir. Pero, ¿el castigo para las personas que roban, es justo o equitativo?

Aristóteles pensaba que la equidad era más importante que la justicia, como cito a continuación: “…lo equitativo, si bien es mejor que una cierta clase de justicia es justo, y no es mejor que lo justo, como si se tratara de otro género. Así, lo justo y lo equitativo son lo mismo, y aunque ambos son buenos, es mejor lo equitativo. Lo que ocasiona la dificultad es que lo equitativo, si bien es justo, no lo es de acuerdo con la ley sino como una corrección de la justicia legal…” (EN 11376-A, 10-30)

Así que, usemos un ejemplo: Un político millonario roba y abusa del dinero de su pueblo, mientras que una persona roba un bolillo por que no ha comido en días. En efecto, la acción de robar está ahí, pero ¿el castigo debería ser el mismo? Probablemente, si nos ponemos del lado legal, el castigo obviamente debería ser el mismo, es equitativo según la acción. Pero, el efecto no sería justo. El efecto de nuestras normas legales, en casos como este, debería estar enfocado en la impartición de justicia, pero las aristas de las leyes y las personas que imparten justicia en ocasiones fallan en su interpretación de equidad y justicia. Pero, fuimos nosotros quienes los pusimos en esos puestos.

La equidad puede presentarse en varios ámbitos: la equidad de género, la equidad de oportunidades, la equidad de derechos y todas estas suenan increíbles, son increíbles y probablemente, pensamos que son cosas que hacemos bien, que están presentes en nuestra vida diaria, ¿o no? A veces, solamente pensar puede ser el acto de cobardía más grande si lo que pensamos no se refleja en nuestras acciones. Si estos valores estuvieran de verdad presentes en nuestra sociedad, las mujeres no se sentirían expuestas a salir a la calle con prendas cortas o destapadas, tampoco se devaluaría la fuerza de la mujer al querer hacer trabajos pesados o trabajar en empresas con puestos importantes, tampoco se les diría a las mujeres que tendrán que conseguir un esposo cuando sean mayores, si no, no se les respetara, y a los hombres que su único trabajo es mantener la parte económica de su hogar, o que no pueden llorar, o que solo pueden usar ciertos colores.

Tampoco, que por tener menos dinero debemos perder la esperanza del éxito en la vida, o que, por no haber tenido una educación privada, esto no nos limita al saber y al hacer. Cualquiera de nosotros puede hacer cosas increíbles, crear, romper moldes, pensar, luchar por lo que creemos que es correcto, hacer que las cosas pasen, nunca asumir nada y sobre todo: hacer un cambio en el mundo. Es cierto que somos individuos totalmente diferentes, cada uno con una perspectiva diferente del mundo y todo aquello que nos rodea, pero, si de verdad queremos empezar a fomentar una cultura de equidad en nuestro país, debemos tener en claro que como personas somos todos iguales. Somos los dueños de nuestros propios destinos, aunque lamentablemente vivimos en un mundo que es controlado por el dinero y pedazos de papel. Y esta misma razón, genera que el status social, estatus económico, vestimenta, vivienda (cosas que no son realmente importantes, pero necesarias) cobren un valor gigante en nuestra sociedad.

La equidad de oportunidades, “es la cualidad de dar a cada uno lo que se merece, según sus méritos y condiciones.” Aunque, se supone que el estado debe proveer la igualdad de oportunidades, en México no se ejerce completamente la equidad en la distribución de estas oportunidades y derechos. Si fuera así, no existiría gente viviendo en las calles, o familias recurriendo a forzar a los niños a trabajas exhaustivos y crueles.

Otro claro ejemplo es la falta de equidad en el trabajo. Las condiciones de trabajo en algunas partes del mundo, son inhumanas: hay niños que trabajan para empresas mundiales, o empresas locales, que son maltratados y reciben un salario mínimo, mientras que nosotros vivimos nuestras vidas consumiendo productos de estas mismas empresas a un precio casi inaccesible tomando en cuenta el salario mínimo de los mexicanos, que es de 88.33 pesos al día, según el CONASAMI todo esto bajo el amparo del desconocimiento o en casos peores, de pasarlo por alto de forma consciente.

Así que, después de los ejemplos anteriormente mencionados, planteemos una pregunta: ¿las oportunidades llegan a las personas que de verdad lo necesitan? Personalmente, considero que en México tenemos dos lados de la moneda: en las preparatorias, tanto privadas como públicas, se están presentando oportunidades de movilidad nacional, becas de alimento, de excelencia, económicas, entre otras, algunas de estas apoyadas por el gobierno federal o estatal, siendo estos claros ejemplos de que por lo menos, existe un interés hacia los jóvenes que obviamente buscan y luchan por estas oportunidades. Pero, ¿Qué hay de los jóvenes que tiene que estudiar en casa con escasos recursos educativos porque sus familias no tienen dinero, ya que sus trabajos con salarios mínimos alcanzan tan solo para la comida del día? ¿Qué hay de los jóvenes que viven en comunidades pequeñas, alejadas de la ciudad, donde no existen tales oportunidades como las becas debido a que sus escuelas son pequeñas con una cantidad excesiva de alumnos? ¿Qué hay de los jóvenes que caminan por la calle, abandonados que alguna vez tuvieron sueños grandes? ¿Qué hay de los adultos que pierden la esperanza en sus sueños y deciden vivir una vida monótona detrás de un escritorio, solo porque les dijeron que no eran suficientes para un sueño tan grande?

Es cierto que la equidad, es un trabajo colectivo, y también que las oportunidades no siempre llegaran a la palma de nuestras manos, tenemos que buscarlas… Pero, ¿y si la base que sostiene nuestras vidas, no es la misma para todos?

Como ya anteriormente mencione, la equidad es un trabajo de todos. Vivimos en una sociedad, porque nos necesitamos los unos a los otros. Todavía nos queda mucho por recorrer y arreglar, sobre todo, a los jóvenes. Ahora nos toca a nosotros hacer nuestra historia, y sabemos que crecer da miedo y es difícil. Pero, estoy seguro de algo: sea lo que sea que vayamos a hacer, cambiara al mundo. El cambio empieza con cada uno de nosotros, desde dar un trato igualitario a los hombres y mujeres de nuestra casa, hasta convivir sana y equitativamente con nuestros compañeros y compañeras del aula o de lugares externos a nuestro espacio educativo. Incitar a nuestros hermanos pequeños o primos, que pueden hacer y ser lo que ellos quieran sin importar su género, color o tamaño.

Promover a que conviertan sus sueños en objetivos y busquen las oportunidades que los ayuden a llegar a sus metas. No podemos intentar cambiar a todo el mundo, pero podemos hacer la parte que nos toca y de esta manera, inspirar a las personas de nuestro entorno a realizar las mismas acciones de cambio. Tal vez la persona que está sentada a un lado tuyo, sea un excelente presidente o un excelente abogado. O la persona que camina por la calle mientras lees esto, quiere salir de la situación en la que actualmente se encuentra y esta desesperada. ¿En qué persona queremos convertirnos y que tipo de persona inspiramos a ser? El mundo en el que actualmente vivimos, probablemente, puede verse muy oscuro y confuso, sobre todo para nosotros como jóvenes, y todas estas cosas injustas y horribles que suceden en el mundo pueden seguir extendiéndose, pero estoy seguro que la esperanza también.

Referencias APA:

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